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TAFALLA

RAMA PROCEDENTE DE LASA

DESCENDENCIA DE SEBASTIÁN

PEDRO MARTINENA INCHAUSPE

L. 111766.- PEDRO MARTINENA INCHAUSPE, es el último hijo del matrimonio de Baldomero y Liboria Inchauspe, hermana del conocido librepensador Gregorio Inchauspe. Nació en Tafalla, el 31 de Enero de 1895. Con 9 años, en 1904, su madre Liboria solicita el ingreso de su hijo en la academia municipal de música como educando. Más tarde, comienza a trabajar con su tío Gregorio Angulo como cantero en Pamplona. Después vuelve a Tafalla donde aprende el oficio de guarnicionero con Julián Zuza, profesión a la que se dedicara.

Si con su tío Gregorio Inchauspe se aproxima al ideario del librepensamiento, con su tío Gregorio Angulo lo hace al socialismo, introduciéndose en la dialéctica marxista, y profundizando en las razones de la lucha de clases, la explotación del capital y convenciéndose de la posibilidad de una sociedad más justa e igualitaria. Aunque tiene un ideario claramente anticlerical en su familia tiene dos hermanas, una sobrina, varios tíos y primos en órdenes religiosas.

En Tafalla monta un negocio de guarnicionería en el que tiene varios empleados. Su convicciones marxistas hacen que tiempo después socialice la empresa entre ellos. Así se anunciaba en la prensa de la época: "cordelería, guarnicionería, cañizos, arquilladoras para carros, correas de cuero y pelo de camello".

El 4 de Marzo de 1925, cuando cuenta 30 años, se casa con Adela San Martín, con la que tiene dos hijas Pura e Isabel. Es un gran aficionado a la cultura y  desarrolla múltiples actividades públicas. Tras los primeros años de clandestinidad, en 1927 deciden formar la Agrupación Socialista. Se reunieron en el Café Rafael Angel Mentxaka, Cipriano Sola, Desiderio Ezcurra, Zala, Valencia, Felipe Sánchez,... y el mismo Pedro. Sus objetivos principales son el afianzamiento de la asociación y la creación de la UGT. Gregorio Angulo, Tiburcio Osácar y Ricardo Zabalza les inspiran ideológicamente.  La asociación, aunque nunca alcanzó un gran número de afiliados, si fue un importante motor del movimiento social y sindical de toda la zona.

Pedro, o Perico como se le conocía, se hace un colaborador frecuente de El Socialista. Es un hombre muy popular y querido por su convecinos, a pesar de sus polémicas. Tocaba en la Banda Municipal el bombardino y fue directivo de la Peña Sport.

En 1931 es elegido para la primera Gestora del Ayuntamiento tras la impugnación de las elecciones celebradas el domingo 12 de Abril. El mismo, junto a David Jaime, presentan el escrito ante la Junta Municipal del Censo, alegando que el mismo domingo de las elecciones, durante la celebración de las misas se predicó contra la candidatura republicano-socialista, "en términos que imponían pavor en el ánimo simple e ignorante de muchos fieles congregados en tan religiosos actos". Arguyen  también que el sábado habían circulado hojas-manifiesto de la Unión de Derechas citando pretendidas palabras del Obispo de Vitoria intimidatorias y que se había practicado la compra de votos. De la repetición de la elecciones que se celebraron el domingo 31 de mayo, sale elegido primero como concejal y posteriormente como Teniente de Alcalde, donde se dedica fundamentalmente a la Bolsa de Trabajo y a los problemas de paro tafallés.

Su gestión en el ayuntamiento no está exenta de polémicas. Hemos rescatado de la hemeroteca del Diario de Navarra una noticia aparecida en junio de 1932 en la que se da cuenta de la demanda interpuesta por el director del semanario La Voz de la Merindad contra los concejales Pedro Martinena y Julio Iribarren por agresión. Como era de esperar  el semanario  hace amplio y repetido eco de la noticia. Lo cierto es que La Voz de la Merindad que había recibido bien la proclamación de la II República, varió su criterio editorial según se fueron acentuando los rasgos laicos e incluso anticlericales de la misma. En el terreno de la política local, si bien felicitaban las propuesta de carácter nacionalista-autonomistas, protestaban enérgicamente por la mociones del bloque republicano-socialista que, según su criterio, atentaban con las instituciones religiosas. Esto enrareció tanto las relaciones entre la publicación y el consistorio que se llegó a prohibir expresamente la entrada del señor Guirguet (administrador de la primera).

Tras la agresión que se describe en la noticia adjunta, los concejales Martinena e Iribarren, teniente de alcalde y regidor sindico respectivamente, intentaron impedir la publicación del número donde se narraban los sucesos. El Cidacos, publicación surgida en el mismo año 1932 y de línea editorial contraria, no opinaba. Todo volvió a su cauce cuando el Gobierno Civil anuló el acuerdo municipal por el que se prohibía la entrada al señor Guirguet.

Antes de 1936 se traslada a Barcelona por un periodo de 14 meses intentando comenzar algún negocio y conectando desde el primer momento con las organizaciones socialistas catalanas.

Vuelve a Tafalla. Desde primeras horas del 18 de julio de 1936 la radio difunde las noticias del golpe militar de Marruecos. A las 10 de la noche el comandante de la Guardia Civil de Navarra, Rodríguez Medel, ha convocado en Tafalla a todos los efectivos de la Guardia Civil para adherirse al régimen republicano. Cuando se dispone ha salir de Pamplona con sus hombres hacia Tafalla, ellos mismos le dan muerte y ponen a la Guardia Civil al servicio del General Mola. La noticia llega a Tafalla cuando ya se han concentrado efectivos de la Ribera y el capitán Miranda, jefe de la guarnición de la ciudad, temeroso de seguir la misma suerte que su superior, se adhiere al bando del guerra de Mola. El 20 de julio se produce la primera sesión municipal presidida por el capitán de la Guardia Civil, se nombra nuevo consistorio.

El 24 de julio requisan el aparato de radio de Pedro Martinena. El día 25 se inicia la matanza, son fusilados ocho hombres de Peralta, pastores y afiliados a UGT. Ese mismo día, confiado en su inocencia, Perico se entrega voluntariamente. Es encarcelado.

El 20 de octubre, a las ocho de la noche, el jefe de la prisión informa a más de sesenta presos que no se acuesten, que van a ser trasladado al Fuerte San Cristóbal. Pedro sabe que va a ser fusilado e intenta ponerse en contacto con  autoridades como Arturo Monzón, Azcona o el nuevo alcalde, Juan Sevillano, nadie atiende sus llamadas. A la una de la madrugada leen la lista: 64, 27 de ellos de Tafalla. A las dos y media un numeroso grupo de requetes acude a la cárcel y, atados de dos en dos, sacan a los 64 escogidos. Los suben a dos autobuses y los llevan a la Tejería de Monreal. Los asesinan de seis en seis mientras un grupo de curas les ofrecen confesión.

La Voz de la Merindad había tomado ya partido por los nacionales y, en esta ocasión, no hay protesta, se dedicaba a publicar los nombres de aquellos que aportaban dinero para financiar la rebelión.

Hoy, un monolito en el cementerio de Tafalla, recuerda a las victimas de esa barbarie.