Nomenclatura

Nuestro objetivo último, sabemos que inalcanzable , sería la presentación en estas páginas de la genealogía de todos los Martinena conocidos; pero lo cierto es que nuestro primer foco de interés ha sido la genealogía de los Martinena procedentes de la ciudad de Tafalla.

En la descripción de esta genealogía tafallesa, – y por extensión, del resto de árboles -, hemos utilizado una variación del sistema de numeración de Henry. Se denomina así en honor de Reginald Buchanan Henry, que lo usó por primera vez en su estudio “Genealogía de las familias de los Presidentes“, en 1935. En este sistema el progenitor más antiguo recibe el número 1. Su primer hijo es nominado con el 11, el siguiente hijo con el 12 y así sucesivamente. Si un progenitor tiene más de nueve hijos, el décimo recibe la letra X, el undécimo la A, la B es para el duodécimo, etc. El hijo del primer hijo de nuestro progenitor, es decir su primer nieto, sería el 111, y se continua de esta forma.

Este sistema permite, de un simple vistazo, conocer el número de generaciones hasta el individuo en cuestión, la rama de la que viene y el puesto que ocupa en el orden de hermanos.

Espero que con el siguiente ejemplo todo se clarifique. Supongamos un Martinena cuyo número de identificación sea:

 

L 111612X12

 

La L proviene de la variación que hemos introducido en el sistema de Henry. Como veremos más adelante, a Tafalla llegan dos familias de Martinena a principios del siglo XIX que no tienen relación de parentesco, o al menos no hemos sido capaces de encontrarla aún. Una proviene de Lasa (Francia) y la otra del valle del Baztán. Como no existe relación entre ellas hemos optado por numerarlas por separado. Para diferenciarlas, cada una comienza con una letra que hace referencia a su origen. L para la rama procedente de Lasa y B para la procedente de Baztán. Como nuestro supuesto Martinena proviene de la rama de Lasa su identificativo empieza por L.

Dado que el identificativo está formado por nueve cifras nos informa que se encuadra dentro de la novena generación conocida. Es el segundo hijo de su padre, de ahí el numero 2 final, que a su vez fue el primer hijo del abuelo de nuestro sujeto, por ello le corresponde como penúltimo número el 1. El abuelo fue el décimo hijo de su padre, de ahí la X que ocupa el antepenúltimo lugar del identificativo. El bisabuelo fue el segundo hijo de su padre, por eso el 2 que antecede a la X, y así sucesivamente.

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